Compra de propiedades 100% online: ¿Una realidad en Chile?

Columna en El Diario Inmobiliario

Por: Marcelo Mora, CEO de IDOK.

En la actualidad, es posible realizar diversas operaciones de distinto tipo por internet. Esta “era digital” en la que estamos inmersos, ha transformado la forma en la que las personas abordan, especialmente, los procesos de compra de distintos bienes y servicios. No obstante, hay uno que parece resistirse al avance de la tecnología:  la compra de propiedades.

Si bien, hay algunos procesos que pueden realizarse por internet, la pregunta es: ¿Cuán cerca estamos realmente de poder adquirir una propiedad 100% online en Chile? Acá la respuesta es que, si bien, desde el punto de vista tecnológico contamos con todas las herramientas necesarias para digitalizar este proceso en su totalidad, hay barreras regulatorias y resistencias de importantes gremios que obstaculizan este avance, lo que resulta bastante paradójico.

Un ejemplo reciente de esto ocurrió recientemente cuando el Conservador de Bienes Raíces de Buin, rechazó la inscripción de una escritura firmada electrónicamente en un juicio de cobro de deuda, evidenciando los obstáculos que persisten para la modernización del sistema.

Esta negativa generó un conflicto que escaló a tribunales superiores. Finalmente, la Corte de Apelaciones de Santiago determinó que la Firma Electrónica Avanzada, constituye un mecanismo válido conforme a la legislación chilena, señalando que el rechazo del Conservador de Buin a inscribir la escritura carecía de fundamentos claros y creaba un obstáculo injustificado para la tramitación del remate.

El tribunal fue categórico al establecer que “no existen motivos jurídicos que justifiquen la negativa del Conservador a inscribir la escritura, ya que la Firma Electrónica Avanzada cumple con los requisitos exigidos por la ley y su validez ha sido reconocida en múltiples fallos anteriores”, dejando claro que dicho rechazo no se ajustaba a derecho y que la inscripción debía proceder.

No obstante lo anterior, también es importante reconocer que se han dado pasos significativos. Los Conservadores de Bienes Raíces han implementado una plataforma digital que es referente en Latinoamérica, reduciendo drásticamente los tiempos de inscripción: de 45 a 90 días, a solo un par de jornadas, beneficiando tanto a compradores y vendedores, agilizando los pagos y acuerdos que dependen de esta inscripción.

Actualmente, las promesas de compraventa ya se firman electrónicamente, pero las escrituras definitivas siguen requiriendo presencialidad. Este proceso implica una triangulación entre banco, vendedor (frecuentemente inmobiliarias) y notarías, con negociaciones de cláusulas que podrían resolverse más rápido mediante gestión documental electrónica. Además, la digitalización completa no solo reduciría tiempos, sino que ofrecería mayor seguridad al comprador, quien firmaría el documento finalizado sin riesgo de modificaciones posteriores.

Los beneficios serían bastantes: los vendedores recibirían los pagos con anticipación, los compradores accederían antes a sus propiedades, y el mercado inmobiliario sería mucho más dinámico, con menos costos por operaciones fallidas o demoradas. El principal obstáculo eso sí, recae en la voluntad política. El gremio notarial ve en la Firma Electrónica Avanzada una amenaza a su modelo de negocio, a pesar de que muchos notarios ya utilizan esta tecnología para ciertos documentos.

Finalmente, es una cuestión de falta de voluntad política, con cambios que pueden ser similares a los implementados para la constitución de sociedades en línea, mediante una legislación específica para trámites hipotecarios o modificando la ley de firma electrónica. La tecnología ya está lista, solo falta la intención real de entrar al siglo XXI.

 

Fuente: El Diario Inmobiliario

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